jueves, 26 de marzo de 2026

A dos meses de los Sin Cuenta

 Hoy, justo hoy estamos a dos meses de mis 50 años. Hoy justo me preguntó una amiga por mi edad. "Cincuenta", le dije con seguridad, convenciendome que ya los cumplí, venciendo ese temor que existe de llegar a esta edad, porque por más que lo quiera evitar, el tiempo no se detiene y más vale que me vaya haciendo a la idea, pues estoy a nada de tener medio siglo.

Y todo ha cambiado tanto... en estos 50, deseando llegar a los 100 ¡jaja! Pero solo si llego con buena salud y memoria, si no es así, pues mejor nada. Aunque bien, yo no soy el guionista de mi historia.

Ahora a esta edad me pregunto si realmente nunca es demasiado tarde, a veces creo que si. No todos pueden reinventarse después de los 50, no todos tienen la energía, los recursos o el llamado de algo divino que señala que para eso has nacido. Deseo realmente tener ese llamado, pues no me siento vieja, tengo mucho por dar, mucha imaginación, muchas ideas, pero poco dinero😓

Pero volvamos a los cumpleaños, de una forma mejor. Mi hija mayor ayer cumplió la edad de Cristo. Mi niña pequeñita de cabello rizado, mi pedacito, mi primera experiencia. Hoy ya toda una mujer, profesionista. No la pude ver por temas de trabajo, aquí tengo su regalo. 

El trabajo nos come el tiempo, la vida. Y tengo que volver al tema. No se cuanto tiempo me queda, ojalá que en el poco o mucho que quede, pueda tener tiempo para mi, para los míos, pues no me parece justo que la vida sea puro trabajar. Alguna vez alguien me dijo algo: El día tiene 24 horas, estas se dividen en tres lapsos de ocho horas, ocho para trabajar, ocho para dormir y ocho para lo que nos de la gana. Mi vida actual tiene 10 horas para trabajar, 7 para dormr y otras 7 para atender cosas que no me dejan en paz. Qué todo cambie, con el favor de Dios.

Continuará

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