Anoche no pude dormir. ¡Qué debil soy! Todo me angustia, todo me preocupa. Debo entender que no tengo una varita mágica para solucionarlo todo, mucho menos la vida de los demás. Lo que más me angustiaba era viajar hasta Navojoa, ver a mis clientes, que por cierto uno ya no está, al parecer cerraron la farmacia donde trabajaba y pues quien sabe a donde se lo llevaron.
Noté algunos cambios, la ciudad siempre me ha gustado, creo que se debe vivir tranquilo aquí, solo que trae malos recuerdos, pero pues nada que merezca importancia. Lo pasado ya fue. Estoy cansada de manejar, el trayecto, el insomnio y tanto qué hacer.
Mañana cumplo 50 días más de mis cincuenta años. Qué rápido que pasa el tiempo. Dios nos siga bendiciendo.

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