Hoy puedo decir que cumplir 50 años se sienten como la mitad de la mitad, ver el vaso medio lleno o medio vacío. Cuánta razón tenías, papá. Pero vamos viendo, estamos más allá, ya superamos varias pruebas y aún queda mucho por vivir, si Dios así lo quiere. Más pruebas, más por aprender, mucho amor para dar.
Los cincuenta solo dejaron algo en mi; ahora se que no estoy vieja y que llegar a estarlo es la meta.
Dios siga bendiciendo mi vida y la de todos. Seguiré escribiendo mis días por aquí.

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