Mi primer año de vida. De esto solo se lo que me han contado, no tengo ni la más mínima idea como transcurrió. Se que nací en una maternidad que aún existe, ahora funciona como hospital "La Purísima". A mi mamá la acompañó mi tía Rosa, creo ella fué la primera en recibirme. Fue un parto natural, fácil. De inicio vivíamos sobre la calle Coahuila entre Guerrero e Hidalgo, en una casita que aún existe. El Obregón de entonces, considerada una de las ciudades más limpias y prósperas del país, le llamaban "El granero de México". Trigo, sorgo, frijol, maíz, avena, la lluvia era abundante en el verano, el agua no era un problema.
martes, 7 de abril de 2026
Mi primer año de vida
Mi primer año de vida. De esto solo se lo que me han contado, no tengo ni la más mínima idea como transcurrió. Se que nací en una maternidad que aún existe, ahora funciona como hospital "La Purísima". A mi mamá la acompañó mi tía Rosa, creo ella fué la primera en recibirme. Fue un parto natural, fácil. De inicio vivíamos sobre la calle Coahuila entre Guerrero e Hidalgo, en una casita que aún existe. El Obregón de entonces, considerada una de las ciudades más limpias y prósperas del país, le llamaban "El granero de México". Trigo, sorgo, frijol, maíz, avena, la lluvia era abundante en el verano, el agua no era un problema.
lunes, 6 de abril de 2026
A cincuenta días de los sin cuenta
Hoy faltan cincuenta días para mi cumpleaños. Me he puesto ultimamente a recapitular mi vida, hay recuerdos, tropiezos, aprendizajes, llanto y mucha alegría. Estoy en este mundo desde el 26 de mayo de 1976. Para que yo existiera, hubieron muchos antes que yo y esta es un poco de mi historia. Voy a contar un día por cada año vivido.
Mi historia paterna
No se a ciencia cierta fechas, nombres y lugares como me gustaría saber, pero me voy a remontar a 1892, ochenta y cuatro años antes de que yo naciera. Pedro Rubio y Eusebia Mora pareja de un pueblo de Sinaloa llamado Escuinapa de Hidalgo, tuvieron a un niño el 11 de julio, día de San Abundio y así lo nombraron Abundio Rubio Mora, ese pequeño se convertiría en mi abuelo.
Abundio se forjó en alguna parte como personal sanitario, me contaba mi papá que estuvo en la Revolución ejerciendo como enfermero militar, creo que tuvo algún rango, pues algunas fotos donde aparece portando su uniforme, así lo dan a entender. Supongo que por andar de nómada en la revolución llegó a Sonora, al parecer su primer destino fue el Puerto de Guaymas, eso he averiguado por registros de nacimiento de un niño con su nombre en 1920, donde se le sustenta como marino militar.
El abuelo fue muy Donjuán, llegó a Hermosillo unos años después, he encontrado registros de varios matrimonios, varios hijos y un empleo como aprendiz de medicina en el Hospital del Estado. En algún momento, no se como, no se cuando, ni donde, conoció a mi abuela.
En 1910, en un poblado llamado La Estancia de Aconchi, en Sonora, nació mi abuela, un 28 de mayo. La nombraron Agustina, hija de José María García y Mercedes Mediano. Me contó mi papá que a los días la llevaron a registrar con otro nombre, porque era un nombre muy feo para una niña, y así fue, encontré esa acta como Agustina y después registros como Celia García Mediano. Sus papás la criaron entre Agua Prieta, Cananea y Nacozari, desconozco si era por motivos laborales del bisabuelo.
Mis abuelos se casaron en 1929 en Cochise, Arizona, USA. Quiero pensar que por toda la trayectoria poliamorosa de mi abuelo, no tuvieron más remedio. Mi abuela tenía 19 años y mi abuelo 38, casí 20 años de diferencia. Tuvieron ocho hijos, Josefina, María del Rosario, Candelario, María de Jesús, Abundio (mi papá), César, Martha Guillermina y Fausto Antonio. Candelario y María de Jesús, murieron siendo bebés, por enfermedades que hoy, parece broma les causaran la muerte. Cuando nació mi papá mi abuela lo cuidó con esmero, quería evitar que enfermara como sus otros pequeños, pero la enfermedad llegó y mis abuelos esta vez no permitirían que se les muriera su niño. Cuentan que mi abuela levantó a su hijo en brazos y se lo ofreció a Nuestro Señor, mi abuelo por su lado, consiguió oro para curarle la disentería. Quizás esto se lea muy romántico, no se que tan cierto sea, si el oro era oro o algun tónico al que le llamaban así en la época, pero mi papá se alivió y vivió para contarlo. Creo que de ahí surgió una relación muy entrañable entre mi papá y su mamá. Ella siempre cargaba un pañuelo con un rizo rubio de mi papá, como un amuleto.
Entre Sonora y Sinaloa, finalmente mis abuelos se quedaron a vivir en Ciudad Obregón, Sonora, donde mi abuelo abrió su farmacia llamada "Botica del Pueblo". Mis abuelos estuvieron juntos hasta 1973, cuando la muerte los separó, dejando a mi abuela viuda por 10 años más, curiosamente falleció un 11 de julio, día de San Abundio.
Mi historia materna
En 1908 nace Ángel Correa Zurita, en Frontera Centla, Tabasco, hijo del profesor Justo Alfredo Correa Rovirosa y su esposa María Concepción Zurita Méndez. Desde muy joven, quien se convertiría en mi abuelo Ángel, tuvo que ingresar a trabajar para ayudar a su mamá, pues había quedado viuda y con varios hijos que alimentar. Mi abuelo ingresó a trabajar a la Aduana Marítima, por lo que también ingresó al universo de los nómadas, llegando a Tampico, Tamaulipas, donde se casa y forma una familia.
En 1923, quince años después de que nació mi abuelo, mi abuela vió por primera vez la luz en Tampico, Tamaulipas. Hija de Delfina Reyes Rosales y Nemesio Flores Cobos. María de los Ángeles Flores Reyes, en algún momento de su vida, no se cuando, ni como ni donde, se cruzó en la vida de mi abuelo. Desconozco la razón del divorcio de mi abuelo con su primera esposa, pero en esa época, debió ser duro para ella quedarse sola con un hijo.
Continuando con el nomadismo, mis abuelos se casaron en Pueblo Viejo, Veracruz, vivieron unos meses en la Ciudad de México y después de mudaron a Guadalajara, Jalisco, donde a los seis meses de gestación, a mi abuela de solo 18 años se le vino el parto, naciendo mi mamá un 05 de septiembre de 1941 a quien mi abuelo le colocó el nombre de Olinda Arizona, por una poesía de agradecimiento a esa ciudad, donde se pudo recuperar su prematura. Me contaba mi mamá que había nacido en una vecindad donde rentaban y que el parto lo había atendido un médico residente que vivía en esos apartamentos. Le hicieron una cuna con ladrillos forrados con periódicos, toda una obra de la ingeniería neonatal de los años 40. La alimentaban con gotero, e igual que mi papá, vivió para contarlo. Después de mi mamá mis abuelos tuvieron a Rosa, Angel, Guadalupe y Alfredo, continuando con el nomadismo hasta los años 50s que se asentaron en Guaymas, Sonora. Mis abuelos estuvieron juntos hasta 1995, cuando mi abuela falleció, mi abuelo resistió a la viudéz y la soledad por siete años más.
Mis papás
Y bien, de esta historia se un poco cuando, como y donde. Ocurrió en Guaymas, Sonora, en 1968, mi papá acababa de llegar al puerto a trabajar, tenía poco de haber egresado de derecho. Una tarde vió pasar a mi mamá y la empezó a cortejar. Se casaron en 1970, tuvieron dos hijos; Javier y yo. Hay tantas cosas que contar sobre ellos, sin embargo de esta historia romántica sobre todo lo que tuvo que pasar para que yo llegara a este mundo estaba destinada a no ocurrir. Mi padre, el tercer hijo fallecido de gastroenterítis. Mi madre, sin los recursos, ni la tecnología, ni un hospital, mal lograda por parto prematuro. Sin embargo, vivieron y aunque ellos ya no están aquí, yo estoy para contarlo, contar que no fue un andar fácil del destino para que yo esté aquí.
Yo
Nací en Ciudad Obregón, estoy a nada de cumplir cincuenta años, soy muy feliz. A pesar de tanto, he decidido ser feliz y quiero seguir siendo feliz lo que me resta de vida. Tuve tres hijos, Melina Alejandra, Manuel de Jesús y María de los Ángeles. Tengo tres nietos, Mariana Angélica, Oliver Manuel y Osmar Ángel. Estamos esperando el cuarto. Agradecida y bendecida por Nuestro Señor.
domingo, 5 de abril de 2026
Último día de descanso
Hoy es 05 de abril, domingo de Resurrección. Han finalizado los días de la Semana Santa y ahora escribiré sobre la más pequeña, mi gatita Nahui Ollin.
La pasada Navidad le llevamos cena a mi hija al hospital donde labora. Le llamé por teléfono para que bajara por su cena. Llegamos y tenía una pequeña gatita en sus brazos, nos refirió que ahí estaba solita, que ya algunos de sus compañeros la habían visto deambular, quizás le pertenecía algún paciente del centro de salud mental contiguo. Decidimos traerla a casa, pobrecilla, Navidad, solita. Acordamos que, si no hacía buena dupla con el Fito, le buscaríamos un hogar. Afortunadamente no fue así. Aunque al Fito le ha costado hasta hoy verla con buenos ojos, no ha habido mayor problema.
La llamé así, por sus ojos, me recordaron a la profunda mirada que se ve en las fotos de Carmen Mondragón (Nahui Olin) y porque en la cultura Nahuatl, hay una flor nombrada Nahui Ollin, que significa "presencia divina".
A lo largo de mi vida he tenido varias mascotas. Recuerdo vagamente a una tortuga a mis cuatro años y mi primera gatita. Recuerdo bien a mi mamá sentada leyendo el diario, buscando una palabra o un nombre para ella en la sección de sociales. A alguien le habían celebrado su cumpleaños con una piñata de Hello Kitty y fue así que mi mamá la nombró. Apenas alcanzo a recordar como llegó y lo bien que mi mamá la acogió. Fue tanto el cariño por Kitty que nos la llevamos en un cambio de ciudad. Kitty tuvo varias camadas, de la primera nos quedamos con un par; Chiquita y Mimoso, luego era una colonia de gatos, qué cosa tan tremenda. En aquellos tiempos no había cultura de esterilización, al menos no había tanta consiencia sobre ello. Con tristeza recuerdo que cogíamos a los gatitos en una bolsa y me mandaban a tirarlos (mi conciencia a veces me lo reclama, pero yo apenas era una niña, no sabía lo malo que era).
Después mi mamá tuvo perros, el Jairo, el Coqui, el Gringo, mi mamá hizo con sus perros lo mismo que yo estoy haciendo con mi Irene, tenerlos en un patio, me puede mucho, creo que debo echarle mucho ojo y compromiso a ello. Dios me de la manera de tener más cómoda a mi perra pronto o definitivamente jamás volveré a tener perros. Ellos no se merecen vivir así.
Volviendo a mi lsta de mascotas... cuando tenía como 25 años, Mely adoptó a una gatita, un ser tan dulce y sereno, la nombramos Brandy, luego Brandy tuvo al Wisky, al Ron y en esa época tuvimos una perrita llamada Chispita y a una perra llamada Tequila. A Brandy nunca la he dejado de extrañar, supongo que mi hija tampoco.
Hace 16 años volví a adoptar una gatita, la nombré Chiquita, recordando a mi pequeñita de la infancia, pero la tuve que dejar, yo no estaba para tener gatos ni nada, me arrepiento, debí ser más ecuánime, quizás aun estuviera conmigo. Hace 10 años adopté a una perrita que encontramos, estaba atropellada y un mal diagnóstico le derivó en una sepsis y la tuvimos que dormir, la nombramos Susana, era la perrita mas bella, la más dócil, obediente y aún la extraño, aunque solo la tuve 21 días a mi lado.
Y pues bien, a unas horas de que termine el día, estoy en cama, escribiendo, acompañada del Fito y la Nahui. Ya mañana regreso a laborar, justo saldré de la ciudad y los voy a extrañar.
sábado, 4 de abril de 2026
Seguimos de descanso
Hoy es sábado cuatro de abril. Mañana es el último día de descanso de la Semana Santa. Y para continuar con un poquito de estos escritos breves, ahora le toca el turno a mi perra, la Señorita Irene Curie.
A ella la adopté. Vi una publicación en Facebook, en la casa donde la tenían ya contaban con varias mascotas y no había más espacio para ella. Era producto de camada de una perrita sin dueño, ya a todos se los habían llevado, menos a ella por ser hembra. Yo soy más amante de los felinos, mi propósito de llevarla a casa era convencer a mi esposo de adoptar un gato, sin embargo esto tardó dos años más, pues el no tenía experiencia con los mininos y ponía de pretexto su asma.
Fue un 28 de diciembre de 2018 poco después de medio día cuando fui por ella, su primera morada fue una cajita de cartón y empezó a crecer muy rápido, al punto de que los paseos con ella ya fueron insostenibles para mis 151 cm., desde entonces ya hace más de cinco años que no la sacamos. Eso es algo de lo que no me siento orgullosa y a veces me da mucho pesar, pues tampoco podemos tenerla dentro de casa, por lo agresiva que se volvió, nos ha atacado a todos en casa y tenemos que cuidar a los niños. Es un conflicto atenderla, pues no tenemos pasillo de servicio. Varias veces se nos ha salido, una de esas resultó preñada y tuvo una camada que no sobrevivió.
Ella es nuestra compañera, la Irene, la chucha perrucha, mi primer mascota, la que cuida la casa y se regocija cada que nos ve. Ojalá la vida me de la oportunidad de tener pronto una casa más grande para poderle dar unos buenos años de vida y que no se lleve los años de encierro que ya ha tenido.
viernes, 3 de abril de 2026
Días de descanso
Hoy es tres de abril, es viernes Santo. Ayer y hoy han sido días libres del trabajo, la casa está "tirada" mucho por hacer, pero no hay prisa, jueves y viernes han sido para el descanso.
He pensado tantas cosas estos días, y tengo mucho más en que pensar. Lo que más me ha dado vueltas la cabeza es sobre las relaciones que hoy están en pausa, pausa que duele, que lastima cada que las pienso. Pero no quiero escribir sobre ello, porque ya de por sí, escribo sobre tantas cosas tristes. Mejor escribo sobre algo que tengo enfrente, sobre mi gato. Le llamamos "Fito", en realidad se llama Rodolfo "Fito" Páez, como el músico argentino. Un 07 de agosto me acosté a dormir y en la madrugada, soñé que tenía un gato. A la mañana siguiente, justo el día internacional del gato, escuché un maullido insistente, salí al frente de la casa y ahí estaba, temeroso, enroscado en el callejón. Me maulló, como pidiendo ayuda, como si mi presencia le representara un alivio, un lugar seguro.
Llegó a casa siendo un pequeñito de algunos tres o cuatro meses. Venía maltratado, algún muchachito le había recortado los bigotes y traía dos lesiones llenas de pus en su pancita. Fito, es un ser misterioso, impaciente, dormilón y bueno para la cacería. A veces el más amoroso del mundo y otras un felino malcriado y agresivo que dan ganas de echarlo. Pero la realidad, que ya este hogar es suyo. Fito se sube al techo, custodia, controla, ahuyenta a perros y gatos.
Hace un par de años salía al patio, había hecho tregua con Irene Curie, nuestra perra, y juntos armaban una táctica en complicidad para cazar a las palomas. Pero eso duró poco, pues la Irene se volvió feróz y muchas veces pelearon como personajes de caricatura. Ay esa perra, a quien también adoro, es una historia...
Ahora el Fito tiene compañera, se llama Nahui Ollin, una gatita de carey que mi hija se encontró en el hospital donde labora, justo la pasada Nochebuena. Es una relación de amor y odio que seguido me irrita. Pero por más que me enoje, son mi compañía, un ejemplo a seguir muchas veces.
jueves, 26 de marzo de 2026
A dos meses de los Sin Cuenta
Hoy, justo hoy estamos a dos meses de mis 50 años. Hoy justo me preguntó una amiga por mi edad. "Cincuenta", le dije con seguridad, convenciendome que ya los cumplí, venciendo ese temor que existe de llegar a esta edad, porque por más que lo quiera evitar, el tiempo no se detiene y más vale que me vaya haciendo a la idea, pues estoy a nada de tener medio siglo.
Y todo ha cambiado tanto... en estos 50, deseando llegar a los 100 ¡jaja! Pero solo si llego con buena salud y memoria, si no es así, pues mejor nada. Aunque bien, yo no soy el guionista de mi historia.
Ahora a esta edad me pregunto si realmente nunca es demasiado tarde, a veces creo que si. No todos pueden reinventarse después de los 50, no todos tienen la energía, los recursos o el llamado de algo divino que señala que para eso has nacido. Deseo realmente tener ese llamado, pues no me siento vieja, tengo mucho por dar, mucha imaginación, muchas ideas, pero poco dinero😓
Pero volvamos a los cumpleaños, de una forma mejor. Mi hija mayor ayer cumplió la edad de Cristo. Mi niña pequeñita de cabello rizado, mi pedacito, mi primera experiencia. Hoy ya toda una mujer, profesionista. No la pude ver por temas de trabajo, aquí tengo su regalo.
El trabajo nos come el tiempo, la vida. Y tengo que volver al tema. No se cuanto tiempo me queda, ojalá que en el poco o mucho que quede, pueda tener tiempo para mi, para los míos, pues no me parece justo que la vida sea puro trabajar. Alguna vez alguien me dijo algo: El día tiene 24 horas, estas se dividen en tres lapsos de ocho horas, ocho para trabajar, ocho para dormir y ocho para lo que nos de la gana. Mi vida actual tiene 10 horas para trabajar, 7 para dormr y otras 7 para atender cosas que no me dejan en paz. Qué todo cambie, con el favor de Dios.
Continuará
viernes, 20 de marzo de 2026
HOLA, SOY YO DE NUEVO
Soy yo de nuevo. Me aparezco después de miles de lunas. Nada como escribir aquí, un recinto de paz y autoconocimiento. Ha dado vueltas la idea de volver a escribir aquí, ahora que estoy por cumplir 50... ¿Qué? ¿Cincuenta años?
Cuando inicié en blogger tenía 31. Ay mi blogcito Seis en Punto... por ahí tengo guardado todo lo que escribí, lo que viví, lo que pensaba, lo que alguna vez fui y soy. En 2014 borré ese blog, alguien usó el dominio, inicié este, borré todos mis post en 2016 y luego dejé de escribir aquí. Y si, una vez más presionada por alguien que no me entendía. Afortunadamente con el tiempo, ese alguien comprendió mi mundo, pero todo lo que había escrito aquí se fue al carajo.
Pero bien, aquí estoy, sigo siendo yo, con más experiencias, mas vida, mas años y más ganas de escribir mi historia.



