Hoy faltan cincuenta días para mi cumpleaños. Me he puesto ultimamente a recapitular mi vida, hay recuerdos, tropiezos, aprendizajes, llanto y mucha alegría. Estoy en este mundo desde el 26 de mayo de 1976. Para que yo existiera, hubieron muchos antes que yo y esta es un poco de mi historia. Voy a contar un día por cada año vivido.
Mi historia paterna
No se a ciencia cierta fechas, nombres y lugares como me gustaría saber, pero me voy a remontar a 1892, ochenta y cuatro años antes de que yo naciera. Pedro Rubio y Eusebia Mora pareja de un pueblo de Sinaloa llamado Escuinapa de Hidalgo, tuvieron a un niño el 11 de julio, día de San Abundio y así lo nombraron Abundio Rubio Mora, ese pequeño se convertiría en mi abuelo.
Abundio se forjó en alguna parte como personal sanitario, me contaba mi papá que estuvo en la Revolución ejerciendo como enfermero militar, creo que tuvo algún rango, pues algunas fotos donde aparece portando su uniforme, así lo dan a entender. Supongo que por andar de nómada en la revolución llegó a Sonora, al parecer su primer destino fue el Puerto de Guaymas, eso he averiguado por registros de nacimiento de un niño con su nombre en 1920, donde se le sustenta como marino militar.
El abuelo fue muy Donjuán, llegó a Hermosillo unos años después, he encontrado registros de varios matrimonios, varios hijos y un empleo como aprendiz de medicina en el Hospital del Estado. En algún momento, no se como, no se cuando, ni donde, conoció a mi abuela.
En 1910, en un poblado llamado La Estancia de Aconchi, en Sonora, nació mi abuela, un 28 de mayo. La nombraron Agustina, hija de José María García y Mercedes Mediano. Me contó mi papá que a los días la llevaron a registrar con otro nombre, porque era un nombre muy feo para una niña, y así fue, encontré esa acta como Agustina y después registros como Celia García Mediano. Sus papás la criaron entre Agua Prieta, Cananea y Nacozari, desconozco si era por motivos laborales del bisabuelo.
Mis abuelos se casaron en 1929 en Cochise, Arizona, USA. Quiero pensar que por toda la trayectoria poliamorosa de mi abuelo, no tuvieron más remedio. Mi abuela tenía 19 años y mi abuelo 38, casí 20 años de diferencia. Tuvieron ocho hijos, Josefina, María del Rosario, Candelario, María de Jesús, Abundio (mi papá), César, Martha Guillermina y Fausto Antonio. Candelario y María de Jesús, murieron siendo bebés, por enfermedades que hoy, parece broma les causaran la muerte. Cuando nació mi papá mi abuela lo cuidó con esmero, quería evitar que enfermara como sus otros pequeños, pero la enfermedad llegó y mis abuelos esta vez no permitirían que se les muriera su niño. Cuentan que mi abuela levantó a su hijo en brazos y se lo ofreció a Nuestro Señor, mi abuelo por su lado, consiguió oro para curarle la disentería. Quizás esto se lea muy romántico, no se que tan cierto sea, si el oro era oro o algun tónico al que le llamaban así en la época, pero mi papá se alivió y vivió para contarlo. Creo que de ahí surgió una relación muy entrañable entre mi papá y su mamá. Ella siempre cargaba un pañuelo con un rizo rubio de mi papá, como un amuleto.
Entre Sonora y Sinaloa, finalmente mis abuelos se quedaron a vivir en Ciudad Obregón, Sonora, donde mi abuelo abrió su farmacia llamada "Botica del Pueblo". Mis abuelos estuvieron juntos hasta 1973, cuando la muerte los separó, dejando a mi abuela viuda por 10 años más, curiosamente falleció un 11 de julio, día de San Abundio.
Mi historia materna
En 1908 nace Ángel Correa Zurita, en Frontera Centla, Tabasco, hijo del profesor Justo Alfredo Correa Rovirosa y su esposa María Concepción Zurita Méndez. Desde muy joven, quien se convertiría en mi abuelo Ángel, tuvo que ingresar a trabajar para ayudar a su mamá, pues había quedado viuda y con varios hijos que alimentar. Mi abuelo ingresó a trabajar a la Aduana Marítima, por lo que también ingresó al universo de los nómadas, llegando a Tampico, Tamaulipas, donde se casa y forma una familia.
En 1923, quince años después de que nació mi abuelo, mi abuela vió por primera vez la luz en Tampico, Tamaulipas. Hija de Delfina Reyes Rosales y Nemesio Flores Cobos. María de los Ángeles Flores Reyes, en algún momento de su vida, no se cuando, ni como ni donde, se cruzó en la vida de mi abuelo. Desconozco la razón del divorcio de mi abuelo con su primera esposa, pero en esa época, debió ser duro para ella quedarse sola con un hijo.
Continuando con el nomadismo, mis abuelos se casaron en Pueblo Viejo, Veracruz, vivieron unos meses en la Ciudad de México y después de mudaron a Guadalajara, Jalisco, donde a los seis meses de gestación, a mi abuela de solo 18 años se le vino el parto, naciendo mi mamá un 05 de septiembre de 1941 a quien mi abuelo le colocó el nombre de Olinda Arizona, por una poesía de agradecimiento a esa ciudad, donde se pudo recuperar su prematura. Me contaba mi mamá que había nacido en una vecindad donde rentaban y que el parto lo había atendido un médico residente que vivía en esos apartamentos. Le hicieron una cuna con ladrillos forrados con periódicos, toda una obra de la ingeniería neonatal de los años 40. La alimentaban con gotero, e igual que mi papá, vivió para contarlo. Después de mi mamá mis abuelos tuvieron a Rosa, Angel, Guadalupe y Alfredo, continuando con el nomadismo hasta los años 50s que se asentaron en Guaymas, Sonora. Mis abuelos estuvieron juntos hasta 1995, cuando mi abuela falleció, mi abuelo resistió a la viudéz y la soledad por siete años más.
Mis papás
Y bien, de esta historia se un poco cuando, como y donde. Ocurrió en Guaymas, Sonora, en 1968, mi papá acababa de llegar al puerto a trabajar, tenía poco de haber egresado de derecho. Una tarde vió pasar a mi mamá y la empezó a cortejar. Se casaron en 1970, tuvieron dos hijos; Javier y yo. Hay tantas cosas que contar sobre ellos, sin embargo de esta historia romántica sobre todo lo que tuvo que pasar para que yo llegara a este mundo estaba destinada a no ocurrir. Mi padre, el tercer hijo fallecido de gastroenterítis. Mi madre, sin los recursos, ni la tecnología, ni un hospital, mal lograda por parto prematuro. Sin embargo, vivieron y aunque ellos ya no están aquí, yo estoy para contarlo, contar que no fue un andar fácil del destino para que yo esté aquí.
Yo
Nací en Ciudad Obregón, estoy a nada de cumplir cincuenta años, soy muy feliz. A pesar de tanto, he decidido ser feliz y quiero seguir siendo feliz lo que me resta de vida. Tuve tres hijos, Melina Alejandra, Manuel de Jesús y María de los Ángeles. Tengo tres nietos, Mariana Angélica, Oliver Manuel y Osmar Ángel. Estamos esperando el cuarto. Agradecida y bendecida por Nuestro Señor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario