viernes, 10 de abril de 2026

Cuatro años


1980, esa época que muchos recuerdamos con nostalgia. El pop desplazaba a las baladas, el furor por Star Wars iniciaba, la tecnología avanzaba de una forma más acelerada. Yo tenía cuatro añitos. Recuerdo, mi mamá me festejaba los cumpleaños en Guaymas, en casa de mis abuelos, aompañada de mis primos. Ponían sobre la mesa un pastel y refrescos para compartir. Nunca olvidaré un pastel que mi mamá decoró con unos muñequitos de un libro escolar. Era una mujer creativa.

Me encantaba jugar con mis primos, a los cuatro años mi papá nos compró patines, todos los primos teníamos patines, patinabamos dentro del porche de los abuelos, lo hacía muy bien, me sentía segura. Es una lástima haya perdido el interés por el patinaje. Años después, como a los 27, cuando a mis hijos les amanecieron patines, intenté patinar y me caí. Ahora sería un poco más complejo, me da bastante miedo intentarlo a esta edad.

¿Cómo y en qué momento deja uno de lado las cosas que le hacen feliz? Porque yo era feliz patinando, y fui feliz tejiendo y tocando la flauta y haciendo pastiches de las canciones de moda. ¿Qué nos distrae? ¿Qué hizo falta para no dejarlo? No hace mucho pensé en comprarme unos patines, pero ese miedo de caerme, no me permite siquiera intentarlo. ¿Y si terminan arrumbados como tantas cosas? ¿Y si ocurre un accidente? Es una lástima no tenga una foto con mis patines, por eso ahora me gusta tomar fotos de todo, de todos, con todos.

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