Contrario a la película estadounidense, donde Jenna de 13 años, desea tanto tener 30, hasta que un día despierta en su yo del futuro, así he deseado despertar a mis 13. Pero como dice el autor japonés Toshikazu Kawaguchi; viajar al pasado no cambiará el presente. Sin embargo, como deseo estar frente a mi yo de 13 años para decirle lo maravillosa que es y lo que puede lograr si se lo propone.
Llegamos a una nueva casa, más pequeña que la anterior, donde salió el peor lado de mi mamá. Aunque dejó de golpearme, no paraba de humillarme frente a mi hermano, haciendo que el me viera como una tonta, rompiendo lo que pudo ser un lazo de apoyo y compañía para siempre. Mi papá se tornó más violento, sus problemas me afectaban, yo ya no deseaba estar ahí, ni en esa escuela. Su trabajo lo tenía ahorcado, cada quincena era un "ya me van a correr, el banco está en quiebra". Yo quería trabajar, ganar mi dinero, tener la posibilidad de comprarme mis cosas, muchas niñas lo hacían en aquel tiempo. Mi mamá solo se limitaba a decirme que no, que yo era hija de un licenciado y que no me iba a exhibir trabajando.
Mis días pasaban de largo, escuchando música, en la radio sonaban La Incondicional, La Chica de Humo, Oh Mamá y Cuéntame, me la pasaba acomodando mi cuarto, queriendo tener un ambiente mejor, soñando. Pronto empecé a salir, a conocer a los vecinos. Me invitaban a sus casas, a mi me daba pena invitarlos a la mía, siempre sucia, con todo amontonado, mi mamá desaliñada, gritando.
Y en ese ambiente continuaron mis días, medio me fui adaptando a la nueva escuela, al camino de ida y vuelta, De pronto, sin saber el momento exacto, surgió una relación de complicidad con mi mamá, quiero creer que Dios intervino. Hubieron momentos muy bonitos a su lado, me sentía tan plena en esa comunión con mi mamá, frecuentemente ibamos por las tardes a casa de mi tía Josefina, hermana de mi papá. Era ahí donde podía sentirme un poco feliz, jugar con mi sobrina Yessika, quien es un año menor, mi mamá se sentía agusto, supongo, aunque era mucho criticar, mucho hablar mal de los demás y eso no estaba bien. Un 09 de mayo de 1989, regresando de visitar a mi tía Josefina pasé por una banqueta, una señora regando sus rosales, le pedí una flor para mi mamá porque no tenía que regalarle el día de las madres, ella me hizo un ramo. Llegué a casa, le gustaron tanto, las colocó en un cuadro de Jesús. Creo es lo más bonito con ella a mis 13 años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario