domingo, 5 de abril de 2026

Último día de descanso

 


Hoy es 05 de abril, domingo de Resurrección. Han finalizado los días de la Semana Santa y ahora escribiré sobre la más pequeña, mi gatita Nahui Ollin.

La pasada Navidad le llevamos cena a mi hija al hospital donde labora. Le llamé por teléfono para que bajara por su cena. Llegamos y tenía una pequeña gatita en sus brazos, nos refirió que ahí estaba solita, que ya algunos de sus compañeros la habían visto deambular, quizás le pertenecía algún paciente del centro de salud mental contiguo. Decidimos traerla a casa, pobrecilla, Navidad, solita. Acordamos que, si no hacía buena dupla con el Fito, le buscaríamos un hogar. Afortunadamente no fue así. Aunque al Fito le ha costado hasta hoy verla con buenos ojos, no ha habido mayor problema.

La llamé así, por sus ojos, me recordaron a la profunda mirada que se ve en las fotos de Carmen Mondragón (Nahui Olin) y porque en la cultura Nahuatl, hay una flor nombrada Nahui Ollin, que significa "presencia divina".

A lo largo de mi vida he tenido varias mascotas. Recuerdo vagamente a una tortuga a mis cuatro años y mi primera gatita. Recuerdo bien a mi mamá sentada leyendo el diario, buscando una palabra o un nombre para ella en la sección de sociales. A alguien le habían celebrado su cumpleaños con una piñata de Hello Kitty y fue así que mi mamá la nombró. Apenas alcanzo a recordar como llegó y lo bien que mi mamá la acogió. Fue tanto el cariño por Kitty que nos la llevamos en un cambio de ciudad. Kitty tuvo varias camadas, de la primera nos quedamos con un par; Chiquita y Mimoso, luego era una colonia de gatos, qué cosa tan tremenda. En aquellos tiempos no había cultura de esterilización, al menos no había tanta consiencia sobre ello. Con tristeza recuerdo que cogíamos a los gatitos en una bolsa y me mandaban a tirarlos (mi conciencia a veces me lo reclama, pero yo apenas era una niña, no sabía lo malo que era).

Después mi mamá tuvo perros, el Jairo, el Coqui, el Gringo, mi mamá hizo con sus perros lo mismo que yo estoy haciendo con mi Irene, tenerlos en un patio, me puede mucho, creo que debo echarle mucho ojo y compromiso a ello. Dios me de la manera de tener más cómoda a mi perra pronto o definitivamente jamás volveré a tener perros. Ellos no se merecen vivir así.

Volviendo a mi lsta de mascotas... cuando tenía como 25 años, Mely adoptó a una gatita, un ser tan dulce y sereno, la nombramos Brandy, luego Brandy tuvo al Wisky, al Ron y en esa época tuvimos una perrita llamada Chispita y a una perra llamada Tequila. A Brandy nunca la he dejado de extrañar, supongo que mi hija tampoco.

Hace 16 años volví a adoptar una gatita, la nombré Chiquita, recordando a mi pequeñita de la infancia, pero la tuve que dejar, yo no estaba para tener gatos ni nada, me arrepiento, debí ser más ecuánime, quizás aun estuviera conmigo. Hace 10 años adopté a una perrita que encontramos, estaba atropellada y un mal diagnóstico le derivó en una sepsis y la tuvimos que dormir, la nombramos Susana, era la perrita mas bella, la más dócil, obediente y aún la extraño, aunque solo la tuve 21 días a mi lado.


Y pues bien, a unas horas de que termine el día, estoy en cama, escribiendo, acompañada del Fito y la Nahui. Ya mañana regreso a laborar, justo saldré de la ciudad y los voy a extrañar.

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