jueves, 14 de mayo de 2026

38


Mi cumpleaños 38 llegó con las primeras gracias de mi nieta, de mi hermosa Mariana. Me encantaba viajar cada 15 días a Obregón y poder verla, parecía una eternidad pero ahora siento que veía a mi familia seguido. Qué recuerdos tan bellos nomás de saber que existieron, nomás de saber que había personas que ya no están.

En esas fechas tuve la oportunidad de hacer un viaje sola, fui a reunirme con esos hermosos amigos que había conocido años atrás por medio de blogs. Amigos a los que aún conservo y tienen un lugar muy especial en mi corazón. Misteriosamente me di cuenta que algunas molestias que tenía habían desaparecido en ese viaje, entonces entendí que me estaba haciendo daño seguir con ese novio, con esa vida.

¿Por qué mierda razón las personas buenas damos tantas oportunidades? ¿Por qué nos aferramos a empezar de cero revolcados en el mismo lodo? Y lo peor es que no es que nos pidan una nueva oportunidad, simplemente la damos. Quizás confiemos tanto en el amor, quizás caemos en un círculo visioso, nos creamos Santos o simplemente somos tontos, pendejos o como se dice hoy, migajeros.

Le dí esa nueva oportunidad a mi relación, realmente no se en qué estaba pensando y aunque no funcionaba yo me centraba en que todo estaba bien y si me preguntaban yo aseguraba una felicidad inventada. Seguía enfocada en trabajar, seguía desayunando, comiendo y hasta cenando en la calle, prefería eso a llegar a su casa a lavar las docenas de platos y ollas sucias.

Un día de la nada el novio me propuso adoptar un niño, quizás el creyó que eso nos ayudaría a fortalecer la relación, a mi me pareció una tontería, ¿Cómo, un niño? Si tanto el como yo ya eramos abuelos, era ridículo, pero por mi terquedad de estar bien con el y mi inventado mundo color rosa, pensé que igual no era tan mala idea.

En esas fechas Mary decidió separarse del papá de Mariana e hizo bien, un muchacho sin aspiraciones, sin sentido del deber. Se fué a pasar Navidad con nosotros y se regresó a pasar el año Nuevo a Obregón. En esos días mi Mariana dió sus primeros pasos.

Las cosas siguieron mal, la que estaba mal era yo, tan llena de defectos, tan capaz de tan poco, tan tonta, tan imprudente. Me la creí. En solo 4 años destruyó lo que había forjado en un corto tiempo a raíz de la separación del progenitor. Aquella chica que brillaba, simplemente se apagó, me trató tan mal que hubo veces que extrañaba los golpes y maltratos del progenitor. Me cansé de remar sola y un 11 de mayo, extrañando a mi Mary decidí que era momento de hacer algo por mi, algo que me ayudara a no estar pensando tanto, así que aproveche que necesitaba bajar de peso y decidí empezar a caminar. Sin imaginarme que mi vida estaba a punto de cambiar.

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