La llegada de mis hijas no fue la compañía esperada, y para ellas no fue el mejor recibimiento. La situación de mi papá y mi climaterio, el poco espacio y la situación de Mary, que llegó deprimida y mis nietos en una situación difícil, después de vivir violencia y la más vil de las bajezas y Melina buscando empleo.
No quería pedirles ayuda, no me parecía justo que en su situación les cargara la mano con mi papá.
Seguía sin ir a la oficina, sin viajar a ver a mi nieto, la casa era un caos, la casa me estaba volviendo loca o quizás era yo quien volvía loco a todo mundo. No concebía lo que estaba pasando con mi papá ya teníamos más de un año encerrados y el se volvía cada vez más necio, más dependiente, más vulnerable.
La situación en el trabajo se empezó a complicar, eran ventas y no había que vender. Se escuchaban rumores de un cierre, de deudas que no pagaban a proveedores y en las tardes no hacia nada más que deprimirme y echarme a llorar porque nunca tuve la oportunidad de trabajar en lo que estudie, porque con la pandemia no podía hacer nada, porque ya tenía 45 años y sentía en ese momento que no había más oportunidades. Lloraba y le pedía a Dios una oportunidad, alguien que creyera en mi, porque yo siempre he creído en mi, porque yo se quien soy y valgo la pena.
Mis hijas no aguantaron y se fueron a rentar una casa, aunque fue lo mejor por la situación y el espacio, me dolió mucho haberles fallado. No fui una buena mamá al no recibirlas como se merecen. En esas fechas nos pidieron empezar a ir a la oficina gradualmente.
Empecé a dejar a mi papá en las tardes en un asilo que funcionaba como guardería para adultos, nos servía de apoyo para que no se quedara solo mientras salíamos a trabajar.
Llegó otra Navidad, otro fin de año, estuvimos juntos y eso fue lo importante.
Inició el 2022, todo empeoraba con mi papá. En el trabajo nos autorizaron viajar y ya podía ver a Manuel y a Oliver. La situación iba de mal en peor, menos ventas, menos que hacer y más depresión. Empecé a buscar otro empleo, empezaron las entrevistas y los ya conocidos, "en caso de ser seleccionada, nos estaremos comunicando" No se cuantas solicitudes envié, hasta me atreví a buscar en el área de alimentos, a ver si ahora tenía suerte con eso... La última entrevista la tuve un 18 de mayo, un día que llevé a mi papá al médico. Tenía 30 minutos para llegar a casa, arreglarme, dejar tranquilo a mi papá y conectarme. Todo fue en tiempo. El resultado había sido el mismo, al menos eso creía.

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