Mi cumpleaños 49, mañana ya un año de eso. Estuve rodeada de amor, recibiendo muchos mensajes bonitos. La compañía de Marco, Melina, Mary, Mariana, Osmar y mi amiga Gloria. Festejamos, pero era el primer cumpleaños sin mi papá. Dicen que el duelo es personal, y que lo más difícil son los primeros festejos sin la presencia del ser querido. Ya había pasado su cumpleaños, dolió mucho, sigue marcado en el calendario, al igual que el de mi madre. Y cada fecha importante siempre es recordada y venerada, seguimos festejando la vida, con muchas sillas vacías.
Y si, el 2025 ha sido el año más cruel, no conforme la muerte se había llevado a mi papá y a mi tía Josefina, también se llevó a mi tía Rosa. Mi tía a quien tanto quise y querré, la que siempre me llamó en mi cumpleaños, la que estuvo junto a mi madre cuando nací. Se fue un 22 de junio a los 83 años, tuvo solamente una hija, Rossy, fue su vida entera junto con sus nietas Francia y Grecia.
Pasando un poco todo este duelo, Marco y yo entendimos que debíamos hacer un itinerario o se nos iría el tiempo sin tener nada planificado, nos pasabamos tardes enteras viendo videos de viaje. En un par de semanas teníamos ya todo el viaje planeado y el 4 de septiembre, tomamos un vuelo directo hasta Madrid. Fue un viaje inolvidable, ayudó muchísimo a mitigar todo el dolor que llevaba dentro. Dando gracias a Dios por estar ahí. Pero de pronto renegaba, qué más daba si al volver no iban a estar.
Volviendo al viaje, tuvimos la oportunidad e estar en Madrid, Gerona, Figueres, Barcelona, Toledo y París. Una experiencia muy enriquecedora. Bien dicen que el que va a Europa no vuelve siendo el mismo. Y así es, nos quedó esa magia en los pensamientos, mil ganas de volver y me enfoqué en sacar adelante mi trabajo para ahorrar e irnos nuevamente.
Llegó la Navidad, se terminó el malvado 2025 e iniciamos un nuevo año, 2026 este año sería mi cumpleaños número 50. Recuerdo como me asombré cuando mi papá estaba por cumplir esa edad, se me hacían tantos años. Creo que he estado en días depresivos, así como seguramente le pasó a él. Llegar a los 50 años es un cubetazo de agua fría. Hace tan poco que yo jugaba, hace tan poco que me mojaba descalza bajo la lluvia, hace tan poco que mis hijos eran niños y ahora estám Mariana, Oliver y Osmar.
El 2026 me llegó con una buena noticia, Mary estaba embarazada. La verdad no lo tomé para bien, incluso fui muy dura, más que nada por el temor a que se equivocara nuevamente. Pude reflexionar y hablar con ella. Ahora habría que organizar una boda. A los días recibí otra noticia que me sorprendió, me había ganado nuevamente el primer lugar de ventas en mi trabajo.
El 09 de febrero mi Mary se casó con Luis Manuel. Le organizamos algo sencillo pero con mucho amor y ahora entendí que la vida me estaba devolviendo lo que me había quitado, llegó Luis con su familia y un nuevo bebé, en recompensa de todo lo que perdí, que aunque es la nueva familia de mi hija, me llena de felicidad lo bien que la han recibido, lo mucho que la quieren a ella y a los niños y con eso me doy por bien servida.
Los primeros de abril me mandaron un correo, el 11 de junio tengo que estar en París nuevamente para recibir un reconocimiento por el primer lugar, estaré con los número uno a nivel global y eso me llena de felicidad. Será mi regalo por mis 50 años.
Mary está esperando una niña, se llamará Amelia, Dios te bendiga mi niña, te esperamos con mucho amor y mucha ilusión. Hace un par de días fui a un concierto, el primero con mi hermano, algo que jamás hicimos en nuestra juventud, algo que la vida nos debía.
Y pues mañana viene Adriana, nos iremos a tomar un café para festejar. La vida sigue, no se cuantos años voy a vivir, pero por lo pronto ya se me antojó escribir los 50 después de los 50. Ya mañana cumplo 50 años y aunque la vanidad y la tristeza se hacen presentes, doy gracias a Dios por la vida, por lo bueno, por lo malo, por lo que fue y lo que será. No cambiaría nada de estos 50, porque me han hecho lo que soy y creo que no lo he hecho tan mal.
La mitad de la mitad
El vaso medio lleno o medio vacío...
A.R.G.
Cincuenta amaneceres, cincuenta motivos para festejar,
18261 días de aprendizaje, con cosas buenas y malas, con un camino que no ha sido fácil de recorrer,
donde además de mi madre, la vida me ha hecho renacer varias veces
Cincuenta años llenos de personas de las que he aprendido,
cincuenta años de vida, vida que me ha dado la oportunidad de amar,
de dar mucho de mi, de dar vida a la vida,
Cincuenta años para aprender que todo problema se resuelve,
que hay que disfrutar todo, que vale la pena vivir intensamente
y que no olvidarme de respirar.
M.A.R.C.

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