lunes, 11 de mayo de 2026

Los 35


A los 35, me pasaba las tardes pensando si me traía a mis hijos, si había posibilidad de que aceptaran quedarse conmigo. Asi como yo les hacía falta, ellos me hacían falta a mi. No dejaba de pensar en ellos, en mi papá y pensar que pronto le pagarían su casa, que quizás le pediría se mudara para acá y acá tuviera el un lugar cerca de mi a donde poder ir a visitarlo. 

No era fácil traerme a mis niños, deseaba tener un lugar propio, a nuestro gusto, pero ya me había convencido que no estaba en mis posibilidades. Ganar un salario mínimo te da acceso a comprar una casa, si, pero no en una buena zona, no en un lugar seguro. Así que me prometí que pronto saldría de detrás del mostrador donde trabajaba, que si bien no tenía la licenciatura terminada, podía salir adelante. Yo no le haría caso al hombre con el que vivía, yo si me iba a comprar una casa.

Pronto tendría otra oportunidad laboral, no la desaproveché. Era una promotoría farmacéutica, eso me sentaba bien. Con el paso del tiempo encontré muchogusto por este empleo, sin entender que era mejor estar visitando farmacias y tiendas, que estar en casa. Estaba huyendo de mi realidad. Yo me había más que decepcionado de haberme venido a Hermosillo con el novio, había situaciones incómodas, no me gustaba como era como padre, no me gustaba como era como hijo, ni como hermano. Con el tiempo se empezó a portar distinto conmigo, hubo muchas situaciones donde debí poner un hasta aquí e irme, pero tenía pena de regresar a Obregón, tenía pena con mis hijos, tenía miedo de ser juzgada.

Llegando la Navidad, vinieron mis hijos y mi papá a pasarla con nosotros. A pesar de las limitaciones creo que la pasamos bien,  una linda Navidad que pasé con mis tres niños y  mi papá. Inició otro año, el 2012. 

Una tarde, tomé la computadora de este novio, navegaba en internet y me di cuenta que había una memoria usb conectada, al momento de quererla quitar para poner una usb mía que traía música, me di cuenta que estaba una carpeta abierta. Revisé y encontré fotos de una de sus alumnas muy comprometedoras. No lo podía creer, no supe como tocar el tema, no supe como enfrentarlo y por pena me callé, lo dejé pasar. Cuando me animé a hablarlo, me dijo que no tenía idea de lo que traía esa memoria, que era de una de sus alumnas y tontamente, le creí.


No hay comentarios:

Publicar un comentario