Hoy me desperté añorando aquel 27 de mayo de 1983, cada año sucede. Recordando y agradeciendo a mi mamá aquella vez que me festejó el cumpleaños en la escuela. El día pasó sin pena ni gloria, muchas horas laborales y poco disfrutar mi casa, un desequilibrio total, mucho desgaste emocional, una pésima dieta. Jamás he sido ordenada, soy pésima administradora, a veces me enojo conmigo, tantos años y no se ni por donde empezar a ser mejor en ese sentido.
Creo que las próximas vacaciones deben ser un parteaguas en mi vida y priorizarme, pues nada cae del cielo ni nada mágico va a suceder. Toda transformación lleva voluntad y eso es algo que debo poner en primer lugar.
Me enteré por la tarde de que Mary ha estado dolorida, ayer fue al servicio médico y no le han atendido bien, tuvo que guardar reposo todo el día. Marco me invitó a cenar, para rematar con los malos hábitos de dieta... pero estuvo lindo su gesto, lo agradezco. Nos sirvió salir para ver algunos detalles de las vacaciones, sin duda el es el mejor planeando.
Ahorita ya estamos en casa, cansados, a punto de dormir. ¿Qué hace falta para tener voluntad?

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