domingo, 17 de mayo de 2026

41, abuela por segunda vez


Y tal cual me lo dijo Marco, yo podía. En un corto tiempo hice lo que durante muchos años había creído que no podía. Todo iba bien, pero a veces somos personas que no sabemos emprender, no conocemos más allá de trabajar para alguien, depender de un salario. A pocas semanas de haber cumplido los 41 años de edad me quedé sin empleo. Trabajar para un laboratorio farmacéutico te da la experiencia necesaria para trabajar en otro laboratorio y yo me sentí la más inútil. 

¿Qué se puede hacer con 41 años y sin absolutamente nada de experiencia? Busqué desesperada por un empleo similar, muchas entrevistas y en todas la misma respuesta "En caso de ser seleccionada, te contactaremos" Llegó una oportunidad y tuve que desecharla por la excesiva carga de viajes y lo mal que me quedaron en uno de ellos con los viáticos.

Dentro de todo lo pesado de esta época, Manuel me informó que su novia Samara estaba embarazada, pronto tendría la noticia de que sería un niño.

Los días se hacían largos y el dinero cada vez menos. Entré en una depresión horrible, pensando que ya tenía 41 años y que nadie me daría una oportunidad, como siempre, los hijos, el nivel educativo, por ser mujer, porque no tienes experiencia en nada. Navegaba por horas en internet sin la mayor suerte, como siempre buscan gente joven con mucha experiencia y con todas las características que no tienes.

Y así se fue el 2017, de una forma amarga, sin empleo y con poco dinero, casi dependiendo del salario de Marco, casi siendo un ente deprimido, me enojaba con mi papá porque no tenía siquiera la intención de apoyar un poco, su poco ingreso lo gastaba en cosas inecesarias y yo sin poder generar un peso más. Dejé que pasaran las fechas para poder postularme a nuevas vacantes. 

El 15 de enero de 2018 nació Oliver Manuel, mi segundo nieto. Nació cachetón, grande, hermoso, con los ojitos rasgados. Me tocó cambiarle el primer pañal, no pude quedarme, no había dinero para pagar un hotel, no había siquiera para poder comprarle más cosas al niño como me hubiera gustado. 

Contacté con la universidad, estaba lista para terminar las tres materias que tenía pendiente, así fue. Ahora ya tenía el título de egresada. Busqué titularme pero me rechazaron el proceso por que mi certificado de bachillerato no tenía validez. Mientras inicié el trámite para validarlo, hice muchos cursos para hacer horas que sirvieran para la titulación.

Quise emprender algo y justo cuando estaba en eso, quedé en un trabajo. A Dios gracias ya iba a tener un ingreso, a Dios gracias que me quedé. La capacitación sería en Michoacán y hasta allá me fui, los primeros días de mayo, me tocó recibir unas rosas de parte de mi Mary por el día de las madres, como siempre tan detallista conmigo. 

Me sentía tan dichosa, había valido la espera, el puesto era con gente a mi cargo, un buen sueldo y mucho tiempo para mi. Y lo mejor de todo, la oportunidad de viajar a Obregón cada mes para ver a mis nietos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario